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Mostrando las entradas etiquetadas como poemas

Haikus

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Quién escribe  las eses como eran  al comenzar.    Siembra de luces,  nubes de antaño llegan  y estoy solo.    Estás aquí,  eres tú otra vez,  y el cielo gira.    Dedos de agosto,  sábanas frescas y sol,  mi alma se estira.    Sol, luces tibias,  explosión de silencios  y mi amor mira.    Zumos del mundo,  extremos del dolor.  Mi alma canta.
Busqué tu sombra y tu ciudado tantos años como el recuerdo alumbra y cuando al fin te encontré recio, taciturno y solitario, me recogí a tu lado y esperé que los días se sucediesen y nos sucediesen, juntos en cada paso. En las sonrisas cómplices, en tus manotazos cariñosos a mis demandas de besos, en los gritos a la costumbre de tantos años de soledad, en las conversaciones bajo el marco de la puerta, en cada paseo, día de pesca, en cada minuto en la cocina. En todo volvimos a una costumbre nueva y antigua, en el orden siempre esperado de las cosas nuestras. Llegó la vida (lo llamo la vida sin saber a qué me refiero ni si acaso existe) a ese reencuentro feliz que fue el nuestro como ha llegado siempre la vida a mi encuentro, arrolladora e irracional, tajante y severa, para separarnos, para desgarrar el lazo fortalecido de los días y el amor. Me quieres, sé que me quieres. Me lo dijiste. Me lo dijiste y el plazo brevísimo juntos se prolongó para siempre en cada p...
Se desprenden los recuerdos de mi memoria como las pieles muertas de un cuerpo gastado, limpian de novedad, de juventud, ambiciones y esperanzas hasta dejar la semilla seca y dura en su atalaya rocosa, acosada a cada segundo por la tempestad y la marea.

Artificio

Nada te construye, pues eres artificio, la cábala imposible, el malabar último de los malabares, el castillo de arena, el amor de distancias y de silencios, el sí entre los noes, las miradas hacia otro lado, las llamadas que nunca hice, y ahí permaneces, henchida, aire y eres todo lo que deseaba.

Escritura fútil

Escribir es irrelevante. En la vivencia y la supervivencia solo los aliados importan. El enemigo escrito solo hiere a quien cree en la palabra. El gesto, la impronta son tendencia. El gesto, la impronta. Tan falsos como las palabras. La acción está olvidada. Solo la defienden los extremistas del amor y de la izquierda. En la nueva moderación de centro extremo, escribir es irrelevante a menos que apoyes la mentira. La mentira es hermosa.

Me miras

A la vez. Me miras. Muerta y resucitada. Me miras y el horror de verte viva es tan hermoso que lloro sin parpadear siquiera. Vienes despacio y con tu paso borras lo que quedaba de mi resignación, y contra todo vienes, Contra la vida y contra la muerte Y me miras. Nos abrazamos. Temo herirte, que te desmenuces en polvo y desaparezcas. Pero sigues ahí, temblando, te aprietas a mí, lloras y nada ya podrá moverte. Hueles como siempre olías y lloro más y tiemblo, y tiemblas y juntos, negamos la muerte.
Eres el mapa incógnito de mis quimeras, de las promesas homéricas, cantos exaltados de hambrientas sirenas en la certidumbre imposible de la poesía, olvidado y postrero reducto de la razón, allá donde ninguna razón llega. Tejes y destejes la suerte inasible de nuestros días, planteas la misma ecuación irresoluble que sin yo pedirlo solventas y quiebras física y química, niegas toda naturaleza, hasta alumbrar el imposible que resuelves en el albor de mi alma.
No puedo decirte nada. Es posible que ya no quieras saber de mí ni escucharme, es posible que sólo yo lea esto. Quiero decirte todas las cosas que nunca te voy a decir, Quiero cumplir las promesas que nunca te haré, diligente y atento mientras te ignoro. Lo siento.

El olor a carne quemada

Cada mañana. Las fibras de mis músculos se rompen en microscópicas fracturas. La mirada omnisciente de un tomógrafo no puede asegurar que sea una actividad anaeróbica excesiva la que ha convertido en cristales los azúcares de mi organismo, incrustados como minúsculos escalpelos entre las largas tiras que tejen mi musculatura, tampoco sé si será la agónica espera de un Tántalo anónimo en días replicantes que observan la muerte celular de mi organismo. Recorro webs como calles, para recordar. Encuentro allí, que es en ninguna parte salvo en mi memoria, mi presente verdadero. Contra la menudencia de la intrahistoria más vulgar escribo, para eternizar en el gesto mismo de volverme trasunto literario mi vida efímera, sin más horizonte que mi desquite vespertino. En el estruendo de una soledad compartida, en el estrés de una vida de costumbres, en la incomodidad de una vida confortable, en la incertidumbre de la tecnocracia exacta y aséptica. Nada está hecho y nada parece q...

Capitulación

Encontrar mientras desentraño el sedimento último de escorias y diamantes, cada rencor mínimo, las contradicciones diarias, las traiciones silenciosas de tus más pueriles esperanzas hasta que su suma imperceptible, determinista, fatal te convirtió seguro, decidido, henchido de razón, de explicaciones sensatas para problemas sencillos, de justificaciones perfectamente creíbles en un hijodeputa.

Primera evocación

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No había pensado publicar nada sobre la muerte de Ángel González, me ha movido a ello leer a una gran fotologuera. No se trataba de una idea descartada sino de que, creo, la muerte de Ángel González no es tal. No puede morir porque le sigo leyendo, que es, casi, todo lo vivo que le he conocido. Pero sobre todo, y más allá de esa retórica idiota, creo que no me planteé siquiera homenaje alguno porque Ángel es, como Pedro Salinas (más aún que Salinas), la prolongación más alta de mi pensamiento. En él se materializaron hace ya 50 años, ideas que aún hoy, yo no hubiese sabido expresar con la precisión en forma y fondo que Ángel González puso en sus poemas. Su muerte es por ello algo íntimo, no familiar pero sí privado, pues era un compañero mudo que me conocía y me acompañaba. Este es el texto que escribí hace poco menos de tres años, sobre la visita de Ángel González a Bilbao: El pasado martes 28 de junio Ángel González participó en Bilbao en la presentación del último número de la revi...

La verdad última

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Engañan tus ojos cuando me miran, engañan tus labios que se entregan, mienten tus palabras que se enredan en mi corazón. Pero nunca hallé mentira más cierta, nunca más allá cuando me hablas, cuando me miras, cuando me besas disfrazada de verdades que se desnudan y dejan mentiras prendidas de entrega (como tus labios de hambre y de tierra) tanto, que no hay más, no más respuestas, tú completas la mentira, la voz definitiva que me engaña de amor. Para una etapa de sequía blogueril, nada mejor que tirar de hemeroteca... un poema de hace mucho tiempo.

Soy un pobre ciego

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Un león travieso con el rabo tieso, dijo a la pequeña que iba a buscar leña: Soy un pobre ciego, ya no veo, veo... Cojeme la pata, vamos de paseo. Vente a la montaña, te daré castañas... Y la niña dijo: - No que me engañas... Gloria Fuertes Llevo un par de días sin poder ver ningún blog de blogger. He probado desde cuatro IPs diferentes, dos proveedores de Internet diferentes (Euskatel y Telefónica) y nada de nada. Y el cielo gira y las estrellas cantan y yo me voy a dormir más temprano :)

Te quieren

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A ti, Te quieren por como eres. Te quieren a pesar de como eres. Te quieren tal y como eres. A ti, Quieres que te quieran por tus virtudes. Quieres que te quieran a pesar de tus defectos. Quieres que te quieran.

donde nada llega

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Te quiero. Te quiero y voy a olvidarte, ya olvidé tu rostro en parte, tus ojos, tu nariz, ya no recuerdo bien si al besarte eran tus besos duros o eran suaves, si eran firmes o inseguros. Te quiero. Faltas tanto contra mí, tratando de atravesar mi pecho con tu pecho y yo aferrado a tu nuca para fundirnos donde no llegan el sudor ni el sexo, donde nada llega salvo yo, que me dejé en esa isla, tan solo, a la espera de una increíble aventura. Te quiero. Suena triste y a despedida. Lo es. Quererte tiene el determinismo de desquererte un día, estemos juntos o no por siempre. Te nombro esta noche y conjuro la desmemoria y ya no verte, y, recordando tu nombre, nombrándote, sabré que una vez, seguro, te quise y la puta verdad que nos ignora, que a todos falta y a todos quiere dirá lo que sea de ti, de mí, de esta noche. Te quiero y voy a olvidarte y por eso te escribo hoy para negar el olvido, el tiempo, la muerte. Y así, escrito, quererte siempre, quererte. (Por cierto, soy intuitivo pero cas...

Te doy una canción

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Estoy aquí. Te espero. Una pátina delgada y frágil de mí contra el tiempo en la superficie blanca de las promesas y las verdades. Inesperada me alcanzas. Prende tu mirada mi vida entera. Mi encarnación en tus ojos. La reencarnación única que he conocido. Mi vida postrera eres tú. Soy yo de tus días pero eres tú de mis noches. Son las noches las que mejor me conocieron. Una noche que se prolonga porque mi madre siempre llegaba tarde a casa y queríamos esperarla despiertos mi hermano y yo pero nos dormíamos antes de verla. Ya no tengo a quién esperar. Y espero. En estos 62350 mm2 que me separan de la muerte, entregado e inerme y, fénix redivivo, tú me salvas una vez y otra del olvido hasta que deje de ser yo quien renace y mis noches sean tus días y tú misma te encarnes en lo que una vez fui. Como dirían Astrud, he vuelto, ¿ves qué bien? . Gracias por leerme. En breve, más vacaciones :)

Sin peligros ni temores ni traiciones

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Allí me descubrí, negándome. En la estela argentina de tu mirada penetrante y fina como la más traidora de las lluvias, la que te empapa lenta, terminante, y hunde tus huesos en agua, y tu voluntad entera la vuelve voluntad suya. Huérfano de tus cantos de sirena, busqué el cobijo nuevo de otras alas en las que perderme a la manera más rotunda en que la RAE entiende perderse uno. En la ruina del alma, en la pasión del amor, en la condenación eterna, en el daño grave que me causaste, en el daño irremediable que me causo. Fue nuestro amor de vivos; es nuestro amor de muertos y muertos volveremos a encontrarnos. Será entonces cuando tu mirada limpia me prenda sin peligros ni temores ni traiciones y seré entonces el padre, el hermano, el amigo, el amante, el hijo. Mientras, las calles se deslucen al sol, los arenales se pierden en el mar, las estrellas se ahogan en la luz terrena y las aguas guardan secretos y olvidan verdades. Camino, temo detenerme demasiado tiempo y anhelo tanto co...

Fin de semana

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Luz de vanidades me ilumina cuando paseo de noche, camino de fiestas y de mujeres a las que veré a la luz de mi ambición y de mis miedos.

Nada sucede dos veces

Nada sucede dos veces y es lo que determina que nazcamos sin destreza y muramos sin rutina. No por ser el más obtuso en la escuela de lo humano puedes repetir el curso de invierno o de verano. Ningún día se repite, ni dos noches son iguales ni dos besos parecidos, ni dos citas similares. Hace poco por tu nombre alguien te llamó de cerca, pensé que caía una rosa desde tu ventana abierta. Hoy tu mirada rehuyo, clavo la mía en la hiedra. ¿Rosa? ¿Qué es una rosa? ¿Es una flor? ¿Una piedra? ¿Por qué el instante presente vértigo y pena procura? Hoy siempre será mañana: es y será su hermosura. Entre sonrisas y abrazos verás que la paz se fragua, aunque seamos distintos cual son dos gotas de agua. Wisława Szymborska " Paisaje con grano de arena ". Originalmente publicado en "Wołanie do Yeti", 1957. Otros de sus poemas ( Aquel día tan feliz )

Decisiones

He estado siempre en los momentos adecuados. En todos los lugares oportunos. Tuve siempre la ocasión, viniese ésta por determinación o por azar y siempre estuve preparado. Cada vez, cada una de esas ocasiones en que el mundo entero me miró esperando mi respuesta supe lo que debía hacer. Y no hice nada.