Te quiero. Te quiero y voy a olvidarte, ya olvidé tu rostro en parte, tus ojos, tu nariz, ya no recuerdo bien si al besarte eran tus besos duros o eran suaves, si eran firmes o inseguros. Te quiero. Faltas tanto contra mí, tratando de atravesar mi pecho con tu pecho y yo aferrado a tu nuca para fundirnos donde no llegan el sudor ni el sexo, donde nada llega salvo yo, que me dejé en esa isla, tan solo, a la espera de una increíble aventura. Te quiero. Suena triste y a despedida. Lo es. Quererte tiene el determinismo de desquererte un día, estemos juntos o no por siempre. Te nombro esta noche y conjuro la desmemoria y ya no verte, y, recordando tu nombre, nombrándote, sabré que una vez, seguro, te quise y la puta verdad que nos ignora, que a todos falta y a todos quiere dirá lo que sea de ti, de mí, de esta noche. Te quiero y voy a olvidarte y por eso te escribo hoy para negar el olvido, el tiempo, la muerte. Y así, escrito, quererte siempre, quererte. (Por cierto, soy intuitivo pero cas...