"Tal vez, ahora que lo pienso, el estilo de un escritor no sea otra cosa que el fantasma de sus carencias más que la realidad de sus virtudes. A ver si me explico: uno acaba resignándose a lo que sabe hacer, va arrojando por la borda aquello que nunca hará bien y, al final, los demás perciben como logros lo que en realidad es el sedimento aprovechable y, con suerte, cada vez más ennoblecido y depurado y perfecto de los fracasos. Lo que a un escritor le salió cuando en realidad quería hacer otra cosa y que, con el paso del tiempo, se va solidificando en lo único que este puede hacer bien, en lo que hace como nadie. A un lado, claro, queda toda esa obra espectral. Todos esos libros que uno hubiera querido firmar pero no pudo." Rodrigo Fresán Jardines de Kensington Cuándo empezamos a resignarnos, en literatura, trabajo, vida; allá dónde miremos, a lo que sabemos hacer y arrojamos por la borda aquello que nunca haremos bien. Pensaba que ése era el principio de la decadencia...